jueves, 28 de mayo de 2009

¿Crisis económica o crisis de sentido?



Jesús se levantó, reprendió al viento y dijo al mar: "¡Cálmate (Calla), sosiégate (enmudece)!" Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma. (Marcos 4:39)

Queridos hermanos.

Al ver hoy las noticias en mi país, destaca comentar el inminente despido de 10,000 trabajadores. Y lo comenté con mi madre, quién me decía que recientemente había visto a sus clientes particularmente enojados y frustrados, algunos de ellos han perdido ya sus trabajos. No les culpo, ciertamente perder un trabajo es algo muy doloroso, no sólo por lo económico, sino por la inestabilidad emocional y familiar que suscita. Frustrante es, también, y mis hermanos latinoamericanos saben más de esta materia que yo, ver a los políticos enfrascados en luchas internas y conductas inmorales mientras su pueblo vive una crisis, una incertidumbre diaria.

Pero más allá de las crisis materiales que pueda exponer, creo que lo que hace particularmente punzante esta crisis económica es que la misma afecta a una sociedad puertorriqueña carente de sentido y con falta de humanidad. Si una tormenta azotara a una casa de concreto y a una de madera, ¿cuál resistiría el embate? El problema no es la tormenta, sino la fortaleza de la casa. ¿Sobre qué base y con qué materiales hemos construido nuestra sociedad? Ante esta interrogante, queridos hermanos de Puerto Rico, les planteo la interrogante sobre el sentido de la vida, qué sentido le hemos dado a "ser feliz", a nuestras metas en la vida, será que hemos colocado nuestras esperanzas y metas en una existencia destinada al fracaso.

Le comentaba a un amigo que esta sociedad capitalista nos ha impuesto un sentido de vida egoísta, individualista y materialista. Donde el éxito en la vida se trata sobre la acumulación de bienes, el goce desenfrenado de éstos y tener una carrera, ser un profesional Dr. cuál o Lcdo tal. Que todos opinen bien sobre tí: "Mira que se ve bien, le va bien". En eso hemos colocado nuestro sentido, en llegar a tener, no necesariamente, en llegar a ser. Yo me dedico a dar tutorías y ¡cuánto he visto!, detrás de todas esas familias reconocidas, cuanta tristeza y soledad se esconde. En esos colegios reconocidos, cuánta miseria hay. Y esa es la diferencia entre el rico y el pobre, que el rico tiene la facilidad de esconder sus miserias, que son exactamente las mismas del pobre. Y no sólo eso, sino que en todas estas escuelas y familias forman a nuestros niños y jóvenes para este sentido materialista, fuera de una realidad de un pueblo sufriente, necesitado de compasión y humanidad. Áquel con estatus crece con esta sensación de que son líderes, porque tienen más, porque "son más".

Por eso nos da duro esta crisis, porque nos plantea una dificultad ante un sentido de la vida errado. Porque nos quita en lo que equívocamente hemos considerado importante, porque creemos que tener menos nos hace menos digno. Cómo decía Francisco de Roux, provincial (jefe) de los Jesuitas en Colombia, el tener menos no te hace menos digno. Porque la dignidad del ser humano no aumenta ni cambia, es inherente a su persona, la persona ni vale menos ni vale más. Sin embargo en nuestra sociedad, aquellos que tienen más se creen más. No sólo el rico cree al pobre como menos, sino que el pobre a veces se cree menos y por lo tanto no aspira a superarse. Y por eso, muchos ni se inmutan por el dolor de la gente, ante las injusticias. El ser pobre, dicen, es "culpa del pobre", porque no ha estudiado, porque no se ha esforzado. Dios mío, ¡cuanto egoísmo! y ¡cuántos de éstos se hacen llamar cristianos, seguidores tuyos! ¡Perdónalos, perdóname!

Quisiera que nos replanteásemos el sentido que le hemos dado a nuestra vida. Encontrar el sentido de la vida es encontrarse con nuestra propia humanidad, sensibilidad y conciencia. Sólo encontrando el correcto sentido podremos enfrentar nuestros problemas cómo son. Si hay algo que al hombre no se le puede quitar, es la libertad. La libertad para escoger el propio camino, de hacer el bien o el mal, ante cualquier tipo de circunstancias, cualquier tipo de crisis.

Pero primero el hombre necesita saber que vale su persona, que es lo importante en la vida, algo digno por lo que entregar su vida. Es preciso que aprendamos que la vida va más allá de la entrega de nuestras fuerzas para conseguir los bienes de este mundo. Nuestro sentido tiene que trascender la realidad material de las cosas, que es aparente y finita, y llegar a la entrega de la vida no sólo para encontrar la realidad del Reino de Dios, del amor infinito y la vida eterna, sino para comunicarlo y ser parte de él. Nuestra misión será construir el Reino de Dios en nuestro país y en todos los países del mundo. Sólo así será nuestra casa una fuerte capaz de combatir cualquier embate de tormenta.

En nuestras manos está, de nosotros depende.

Teddy.

martes, 26 de mayo de 2009

Jesús toca a la puerta...



Te sentí pasar a oscuras por mi corazón.
Me decías: "Busca, que a tu puerta estoy".
En mi sendero caminabas Tú, Señor,
y en mi casa me esperabas Tú, Señor,
a cenar contigo, corazón amigo.

Te sentí llegar, callado en mi soledad.
Me decías: "Oye, que te quiero hablar".
En el silencio me hablabas Tú, Señor.
Tu paciencia me esperaba, ¡Oh Señor!
a cenar contigo, corazón amigo.

(P. Esteban Gumucio SSCC)

El Novicio sediento



LA LEYENDA DORADA de los padres del desierto cuenta la historia de aquel viejo monje que todos los días debía cruzar un largo arenal para ir a recoger la leña que necesitaba para el fuego. En los días de verano, cuando el sol ardía, el camino se hacía interminable para el anciano monje.

Por fortuna, en medio del arenal surgía un pequeño oasis cuyo centro saltaba una fuente de agua cristalina que mitigaba los sudores y la sed del eremita. Hasta que un día el monje pensó que debía ofrecer a Dios ese sacrificio: nunca más se inclinaría hacia la fuente y regalaría a Dios el sufrimiento de su sed. Y al llegar la primera noche tras su sacrificio, el monje descubrió con gozo que en el cielo había aparecido una nueva estrella, brillante, tan alegre como la fuente a la había renunciado.

Desde aquel día el camino se le hizo más corto al monje. El sudor era casi una alegría. Renunciar a la fuente se había vuelto sencillo, porque el gozo de ver «su» estrella encenderse cada noche en el cielo era mucho más intenso que la sed que el sol del camino producía. Y el monje se habituó al descubrimiento diario de aquella estrella que le testificaba que Dios estaba contento con él.

Hasta que un día tocó al monje hacer su camino junto a un novicio. El muchacho, cargado con los pesados haces de leña, sudaba. Y cuando vio la fuente no pudo reprimir un grito de alegría: «Mire, padre, una fuente». En un segundo cruzaron mil imágenes la mente del monje: si bebía, aquella noche la estrella no se encendería en su cielo; pero si no bebía, tampoco el muchacho se atrevería a hacerlo. Y, sin dudarlo un segundo, el eremita se inclinó hacia la fuente y bebió. Tras él, el novicio, gozoso, bebía y bebía también.

Pero mientras miraba beber, el anciano monje no pudo impedir que un velo de tristeza cubriera su alma: aquella noche Dios no estaría contento con él y no se encendería su estrella. Pero nada dijo de esta tristeza. Porque eso habría entristecido también al muchacho.

Y al llegar la noche el monje apenas se atrevía a levantar los ojos al cielo, que hoy le parecería vacío. Lo hizo, al fin, con la tristeza en el alma. Y sólo entonces vio que aquella noche en el cielo se habían encendido no una, sino dos estrellas.

Aquel día entendió el monje esa frase evangélica que dice que Dios ama más la misericordia que todos los sacrificios. Entendió que Dios no ama el esfuerzo por el esfuerzo, sino que lo que mide es el amor con que las cosas se hacen. Descubrió que el hacer feliz al prójimo es más meritorio que todas las privaciones. Supo que uno no debe mortificarse nunca mortificando a los demás. Vio que en el alma de los seres humanos se encienden tantas estrellas como seres humanos amamos.

por: Jose Luis Martín Descalzo de su libro Razones para vivir

domingo, 24 de mayo de 2009

Mons. Óscar Arnulfo Rómero, mártir de la Justicia Social



tomado de: youtube.com
usuario: muerusa

"Muchos quisieran que el pobre siempre dijera que es "voluntad de Dios” vivir pobre. No es voluntad de Dios que unos tengan todo y otros no tengan nada. No puede ser de Dios. De Dios es la voluntad de que todos sus hijos sean felices."
- Mons. Óscar Rómero

sábado, 23 de mayo de 2009

Ahora (Oración)


Hermanos, hoy les quisiera presentar una oración que ha sido para mí de gran bendición. Se llama 'Ahora' y la escribió un sacerdote mercedario a quién admiro mucho, Fray Nacho. Él, además de ser un prolífico cantante y compositor, se dedica a la pastoral en la prisión de Fontcalent, en su natal España. Si quieres conocer más de él, puedes visitar su website, www.fraynacho.com.



Ahora - Fray Nacho

“En el silencio, Señor, en la desnudez de esta soledad, cuando sólo queda el vacío, el eco, la verdad. Ante la presencia del dolor que produce tu ausencia, Señor. Cuando ya no quedan ni palabras, cuando no quedan máscaras, cuando ya no puedo seguir dibujando sonrisas, todas ellas malos bocetos de una ansiada felicidad que no llega… Ahora que no puedo seguir disfrutando esta mentira de creerme lleno fuera de ti… Ahora que me siento pródigo, hijo tuyo. Ahora que sólo queda de mi un paso torpe, una temblorosa mirada. Cuando solo me queda un corazon frío que tirita de tristeza por el hielo que me deja tu ausencia por tanto tiempo fuera de tu lejanía. Ahora que ya no veo, ahora que ya no siento.

Ahora, ahora que ni siquiera me quedan lágrimas para pedirte perdón. Es ahora cuando siento con más fuerza tu abrazo, grande, paterno. Es en esta debilidad donde veo que me regalas la fuerza para seguir. Es en mi necesidad de tenerte donde descubro tu rostro, paciente, sosegado, amoroso. Es en este misterio de tu amor gratuito donde me descubro a mí mismo como hijo, como amado, como libre, como mimado, como imagen de tu divinidad…Es en el sentir la fuerza de tu perdón que siento que sólo te ansío a ti, que sólo te espero a ti. Sólo respiro por ti, Señor. Sólo por ti vivo. Sólo, por tu amor vivo.”


En una vida tan llena de ruidos, de distracciones, es fácil perderse. En nuestra vida, en nuestras luchas, pasamos muchos momentos en que nos enfrentamos a las dificultades, solos y de frente. Cuando ya parece que no queda nada, que nuestros amigos y familia nos han dejado, ahí esta Dios. Ese Dios que sólo en el silencio se encuentra, en el corazón abatido. Es precisamente en ese momento de sentirse pródigo y humillado que nuestro corazón anhela el amor de Dios. Es en nuestras caídas que descubrimos a ese Dios misericordioso y eternamente fiel. Y cuando encontramos ese amor, nos hemos de sentir llamados a comunicarlo, a dar testimonio vivo y coherente con lo que Dios ha hecho en cada uno de nosotros.

Hoy te invito a que con tu vida, con las acciones pequeñas y una disposición a servir y alentar, siempre atento y siempre amable, ayudes a tu hermano, sea familia o algún desconocido a sobrellevar estas luchas diarias. No te invito a que reces tres horas diarias o todos los misterios del rosario, que estés de frente al Santísimo Sacramento todo un día, que vayas a misa diaria. Te pido que tu vida sea oración, que prediques con tus acciones, ya sea en tu escuela, universidad, en tu empresa, en tu familia. Que busques la justicia, que tu corazón sea capaz de conmoverse ante el sufrimiento. Porque la gloria de Dios es el hombre VIVO, y la mayor adoración que le puedes hacer a Dios no se hace sentado en una Iglesia, sino que es vivir la vida a plenitud, con sincero amor y entrega. Sólo entonces, encontrarás motivos para orar y agradecerle a Dios. Y te sentirás llamado a celebrar en la Santa Misa, y querrás estar en la presencia del Señor. Y verás que su Voluntad no es otra sino que te entregues para el bien de tu prójimo siendo testimonio viviente de Cristo. En Todo Amar y Servir.

Teddy.

Never surrender! No te rindas!



Tomado de youtube.com
usuario: cshughes

Un caluroso saludo en Cristo,
Teddy.

Apuesta a tu corazón

Con esta entrada quisiera comenzar mi blog oficialmente...

Queridos amigos. Ya comenzamos el verano y sin duda pensamos en el calor, las vacaciones, el descanso, corrección de actitudes y revisión de conductas. Que este nueva temporada sea para hacer un serio intento por apostar, a pesar de las circunstancias dificiles, y ser fiel a todo eso que está en lo más profundo de nuestro corazón y que a veces no tomamos de frente en confianza, ya sea por miedo o falta de voluntad. Hermanos, es importante ser fiel a nuestros corazones ya que estamos encarnados en la realidad de un mundo injusto, que necesita de Esperanza y de esa Justicia que no viene del hombre sino de Dios. En un mundo lleno de aridez y sufrimiento, seamos a imagen de Cristo, sal de la tierra y luz del mundo. Luchemos por eso, luchemos porque Dios actúe a través de nosotros, a pesar de nosotros.

Porque es precisamente en nuestra pobreza e inutilidad donde hemos de sentirnos y ser los siervos mansos y humildes que mostremos al mundo lo que al mundo le es imposible imaginar: un cielo nuevo y una tierra nueva, una nueva humanidad. Y es necesario que no nos desanimemos ante el mundo. Entreguemos nuestra vida en el marco de las luchas propias. En eso consiste apostar a ser fiel al corazón, en saber que somos débiles, y aún así, entregar esas miserias a la Voluntad de Dios, y Él manifestará su gloria en nosotros más allá de lo que el mundo puede imaginar.

Donde nos encontremos en esta Tierra, en nuestra vida y circunstancia, seamos testimonio de que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Ojalá y nuestra vida refleje hoy más que ayer un amor que sea incomprensible para este mundo. Y que ese mismo amor deje la huella que solo Cristo deja, una huella trascendental que cambia al hombre.

Queridos amigos una vez más les deseo un feliz verano en el Señor. Ojalá se cumpla en nosotros todos esos intensos y buenos deseos que anhela nuestro corazón. Apuesta a ser fiel a lo que dice tu corazón! Con Cristo, vencerás!

Teddy.